La seguridad era un "ángel de la guarda".

En la India, en los tiempos del emperador de Annam, los objetos de valor eran sellados en grandes bloques de madera, que eran llevados a pequeñas islas o sumergidos en las piscinas circundantes de las cortes de palacio. Aquí eran protegidos por los "ángeles reales de la guarda"; un considerable número de cocodrilos, mantenidos a raciones de hambre, así que obviamente todo el tiempo estaban atentos a devorar lo que se aproximase.

Aventurarse en el agua, significaba una muerte segura para el intruso. El acercamiento al tesoro quedaba reducido entonces a drogarlos o definitivamente matarlos.