No había secretos en Madrid

Hace muchos siglos, en España, se desconfiaba de las cerraduras. Para estar seguros, los jefes de familia se agrupaban y contrataban un vigilante para que patrullase el vecindario y para que guardase las llaves de sus viviendas.

Para entrar en o salir de una casa, el residente aplaudía vigorosamente con sus manos, para convocar al vigilante. Así pues, todas las "salidas y llegadas" se convirtieron en una cuestión de expediente público,....así, había poca ocasión para el "misterio" en la vieja Madrid.