La Profesora de Ingles

 

Lo único que sabia hasta ese momento de la señora Susan Dickson, era que hacía clases particulares de ingles, nada más. Hasta que cierto día llega muy desesperada a mi taller para que le habrá su departamento, pues sus llaves las había olvidado en otro abrigo. El edificio es el 265 de Vicuña Mackenna y el departamento signado con el #43.

Como me "contó el cuento" y mi "corazoncito de abuelita" le creyó, es que le rebajé al 50% inmediatamente, antes que "me hiciera llorar". No cabía en su cabeza que "la plata" que yo podía ganar en 5 minutos, ella como profesora de ingles la ganaba en 3 horas; ¡es que así son las cosas!, pero en fin, me dieron ganas de contestarle con ironía, que le diera sus lecciones de ingles a su puerta; para ver si se abría con un "unlock sésamo", pero bueno, a pesar de toda su "artesanal" apariencia, al fin y al cabo estaba ante una "dama".

Solamente necesitaba para mi accionar, atravesar la calle provisto con mis "alambritos", y al cabo de un par de minutos ya estaríamos al interior de su departamento. Me hizo entrar entonces; mientras iba a buscar el dinero para pagarme el servicio.

"Sapo o Fisgón", el caso es que tuve el tiempo para echar una "ojeadita" al pequeño departamento de dos ambientes, y a su inmediata cocina; la cual no admitía a dos personas en su interior. De inmediato llamó mi atención que sobre la cubierta del mueble de cocina, habían dos huevos que no sabría explicar la razón; pero "chorreaban reventados" por la puertecita hasta llegar al mismísimo suelo.Definitivamente el aseo estaba ausente del lugar hacía bastante tiempo, ya que había por todos lados; restos "de todo", destacando diarios viejos y envases desechables de agua mineral , en número de 20 o 30 más o menos.

En fin, luego del pago me retiré rápidamente para continuar en lo mío.

Transcurridos dos años del hecho, nuevamente la "figura lastimera" de la señora Susan se presentaba ante mi, con su cabeza inclinada en 30º, rogando repetir el servicio, pero esta vez se me advertía que ni siquiera existía el 50%, pero me prometía pago en unos cuantos días más; lo que llegara su remesa desde los "Estados Unidos". ¡Y otra vez el "corazón de abuelita" aceptaría los términos!.

Al igual que la vez anterior, a los pocos minutos la cerradura se encontraba abierta, pero extrañamente esta vez la puerta se lograba desplazar tan solo unos 60º, pero "¡¡¡Oh, gran sorpresa!!!" , al ver la basura incrementada considerablemente, por todos los rincones de la habitación ;hasta el punto de ser la misma que entorpecía la apertura de esa puerta.

Y aun más sería mi sorpresa al ver el mismo "par de huevos", ya disecados por el tiempo, justamente donde los había visto por primera vez... hacen dos años. O sea "enferma de cochina" la vieja profesora.Cada vez que la topaba en alguna parte, me prometía liquidar prontamente la deuda, y como no era gran cosa, eso se dilataría en el tiempo por espacio de nueve meses. Ya mis esperanzas estaban casi agotadas y "el olvido me acurrucaba", cuando sorpresivamente llega y se puso al día.

Meses después de eso, por tercera vez vuelve a dejar las llaves al interior de su departamento. Pero esta vez no hubo ningún problema en cuanto a platas. ¡El único inconveniente; fue que ya no pude hacer ingreso al departamento!,..... ¡Sorprendente fue ver que casi "desvencija" las "sobresalientes" de su cuerpo; al ingresar para traerme el dinero!, el cual me entrega al sacar por entremedio su brazo, asomando en parte su cabeza de igual manera; para al fin darme las gracias y despacharme.

Últimamente no he visto deambular su característico pausado caminar por el barrio, y aunque no es algo que me quite el sueño, pero se me viene a la mente el que..... ¡a lo mejor nunca más pudo salir de su departamento!, necesitando entonces un recolector de basura y una pompa fúnebre para solucionar el problema y no un cerrajero. Quedando como moraleja: "Trancas y cerradura, a veces son una pura basura".

Fin