Cerraduras metálicas

 

La primera cerradura totalmente de metal apareció entre los años 870 y 900, y se atribuye a artesanos ingleses. Eran ejes simples, hechos de hierro con las topes que generaban "pasadas" o "cabidas" alrededor de los ojos de la cerradura para evitar que fuesen forzadas.

El primer uso de las salas (proyecciones fijas en una cerradura) fue introducido por un Romano que ideó obstrucciones "para guardar" de la entrada o de dar vuelta de la llave incorrecta.

Las salas muesca y corte en diseños decorativos, y la guardia se convirtió en un mecanismo de fijación básico por más que mil años. Los primeros candados eran cerraduras "convenientes" pues eran portátiles y podían ser utilizados cuando fuese necesario. Fueron conocidos en épocas tempranas en las primeras rutas comerciales antiguas por donde viajaban los comerciantes a Asia y a Europa.

Mientras que los cerrajeros y los trabajadores del metal se perfeccionaban en su arte, se les incentivaba a que crearan cerraduras con sus correspondientes llaves para las cortes reales, iglesias y catedrales de Europa. Sobresalieron en ornamentación elaborada y finísimos detalles, adoptando a menudo al tema religioso.

Los nuevos conceptos para trabar los dispositivos fueron desarrollados en Europa en el siglo 17. Las primeras cerraduras de "Bramah" utilizaron una serie de resbaladores en orden circular para proporcionar máxima seguridad. "Bramah" es la más vieja compañía de la cerraduras del mundo y continúa fabricando su famoso mecanismo hacen más de 200 años.